dilluns 26 de desembre de 2011

Tareas invernales de un 'indignado': "Un largo Termidor"



Una de las ‘cinco tareas invernales’ del buen indignado para este invierno, según Yotam Marom, es ‘profundizar’. “Nos tomaremos el tiempo necesario –explica este activista norteamericano- para aprender a hacer lo que mejor están haciendo las personas que luchan desde hace tiempo”.

Después de meses en plazas y calles, en charlas, debates, asambleas, ocupaciones y manifiestos, yo también he sentido la necesidad de volver a casa, de calmar el frio del invierno con la calidez del hogar. Un tipo de hibernación que no es incompatible con la enorme conciencia social desatada el pasado 15 de mayo. Por eso, y haciendo caso a Marom, decidí ‘profundizar’. Me compré el libro “Un largo Termidor” del jurista Gerardo Pisarello y lo he devorado entre turrones y comidas familiares. Si el objetivo era aprender de los que luchan y han luchado por un mundo justo y más democrático, la elección no podía ser mejor.

Pisarello propone una reconstrucción de la larga historia de la tensión entre democracia y oligarquía, la historia del constitucionalismo democrático y de sus enemigos. El autor contextualiza históricamente esta constante lucha entre las fuerzas democráticas y democratizantes y sus enemigos. Una lucha que no nace el 15 de mayo sino que tiene sus raíces en lo más profundo de la historia. Para hacerlo, Pisarello repasa los textos constitucionales que desde la antigua Grecia hasta hoy han reflejado el vaivén del poder en las sociedades durante los últimos 2500 años.

“La democracia no existe”

El historiador Arthur Rosenberg asegura que

“la democracia como cosa en si no existe. La democracia es siempre un movimiento político determinado, apoyado por determinadas fuerzas políticas y clases que luchan por determinado fines. Un Estado democrático es, por tanto, un Estado en el que el movimiento democrático detenta el poder”

Es decir, la democracia no es el régimen que se intenta imponer desde las élites políticas, un elemento sólido e inmutable, sino una fuerza que recorre la sociedad y no para de empujar... como decía Roosevelt:

“Si no hay cada día más democracia, hay cada día menos”

La dación en pago en la antigua Grecia y la nobleza “zángana y ociosa”

En este paseo propuesto por el autor encontramos a Solón, seiscientos años antes de Cristo, quien trabajó desde el gobierno ateniense para arbitrar la tensión entre los nobles y los campesinos pobres y dotar a estos últimos de herramientas y garantías de participación. Una de sus medidas puede sonar familiar a muchos manifestantes del 15M: la derogación de la ‘esclavitud por impago’ y la prohibición de los prestamos que tuvieran como garantía a la persona. Que dirían los banqueros españoles si en vez de un Congreso que rechaza sistemáticamente la dación en pago, tuvieran que obedecer las leyes de Solón?

En la Florencia post-Medici vemos como Girolamo Savonarola quema en la plaza pública en 1498 por predicar

“un republicanismo austero, moralmente severo y opuesto al lujo, la usura y la depravación de los poderosos y de la Iglesia”.

A pesar de su triste final, el trabajo de Savonarola para “asegurar la distribución de los cargos y los honores entre el pueblo entero” es un hito destacado en el camino democrático.

Pisarello nos muestra como Nicolás Maquiavelo, a principios del sigo 16 aboga por una organización republicana basada en la constante pugna del pueblo por no ser dominado por los gentiluomi, viendo el conflicto entre ambos bandos como motor de la libertad. Una lucha que, a lo largo de la historia, tiene un profundo impacto en el tipo de constitución que regula la convivencia entre el pueblo y los poderosos.

Así, vemos a Tomás Moro arremeter contra la nobleza (“zánganos ociosos que se alimentan del sudor y del trabajo de los demás”). Vemos a John Liburne, portavoz de los Levellers ingleses en el siglo 17 reintroduciendo el concepto de democracia en el léxico político moderno y exigiendo la abolición de los diezmos, el encarcelamiento por deudas y el fin del cercamiento de terrenos comunales y baldíos. Vemos como el líder de los Diggers –otro movimiento inglés de la misma época- sostenía que

“nadie debe tener más tierra de la que puede cultivar solo o de la que trabaje en armonía con otros comiendo el pan común... que cada uno se deleite con los frutos de sus manos y coma su propio pan conseguido con el sudor de su frente”.

Vemos como en 1641 Massachusetts establecía la pensión de viudedad.

Vemos como Thomas Jefferson, padre fundador de los Estados Unidos y redactor de la Declaración de la Independencia afirmando que

“un poco de rebelión aquí y allá es cosa buena y necesaria en el mundo político tanto como las tormentas en el físico. De hecho, las rebeliones yuguladas suelen establecer incursiones en los derechos del pueblo que las produjo... Son una medicina necesaria para la buena salud del gobierno”.

Vemos a Thomas Paine atacando la Corte, al régimen fiscal, al corrompido sistema electoral desde su libro Derechos del Hombre, ‘la biblia de los pobres, la primera obra de la literatura política en inglés que defendía las causas de las gentes del común’.

Pisarello nos habla de la ola revolucionaria de los indígenas latinoamericanos en el siglo 18 , de Tupac Amaru, Bartolina Sisa, los jacobinos argentinos inspiradores de la Revolución de Mayo de 1810 y de la independencia argentina. Vemos la ‘primavera de los pueblos’ en la Europa de 1848, a los franceses al frente de la Comuna de París, la lucha de las mujeres inglesas por el derecho a voto, la llegada del partido socialdemócrata al Reichstag alemán en 1890, la revolución mexicana de 1910, la Revolución Bolchevique, la República de Weimar, el apogeo de Hitler y el nazismo, la ‘seguridad material y la renuncia democrática’ de la posguerra europea, el New Deal de Roosevelt, los acuerdos económicos de Bretton Woods de 1948, la guerra fría, la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, los movimientos de liberación anticolonialistas como el encabezado por Patrice Lumumba en el Congo, la victoria de Castro y la caída de Allende...

Pero Pisarello no se limita a proponer una enumeración de luchas populares, de avances y retrocesos de conquistas sociales sino que nos ofrece el magnífico punto de vista y de análisis de quien conoce profundamente la realidad constitucional en la que vivimos y que es el epicentro de un poder cada día más cuestionado. Una visión que, a demás de descubrir la potencia de los movimientos populares analiza su impacto en las constituciones, las leyes y las distribuciones de poder.

El último capítulo de “Un largo Termidor” analiza el inicio del ‘neoliberalismo’ y el ‘asalto de la constitución oligárquica’. Un asalto que Pisarello define como el Termidor privatizador o Termidor burocrático-autoritario. Un Termidor poderoso que después de 30 años de hegemonía ha sumido a la humanidad en una profunda crisis económica, social y política.


Y ahora que? El crecimiento –a veces contradictorio- pero decididamente democratizador en Latino América y la enorme contestación ciudadana alrededor del mundo son hoy la esperanza demócrata ante un poder oligárquico de una enorme magnitud.

“Es difícil –escribe Pisarello- que la pretensión de reducir la democracia a mero mecanismo de selección de élites pueda imponerse de manera estable y no conflictiva . El despliegue del principio democrático puede experimentar estabilidad (...) pero ésta se conquista día a día, a través de la disidencia y del conflicto necesarios para alumbrar relaciones sociales más igualitarias y libres de violencia”

“Un largo Termidor” es una magnífica herramienta para ‘profundizar’ en el sentido que recomienda Yotam Marom, un libro del que surge una voz que dice que somos parte una larga historia que nos ampara, nos observa y nos dice:

“Hay que luchar. La lucha tiene su recompensa. La lucha vale la pena”.

Una voz y un mensaje que se abre paso aún a pesar del ruido intencionado de los medios del poder, de los diarios y las televisiones en manos de bancos y partidos políticos que hace mucho tiempo han abandonado al pueblo en sus ansias de justicia y democracia.

Un magnífico libro para afrontar una año 2012 lleno de retos pero también lleno de propuestas. Feliz 2012!